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viernes, 4 de diciembre de 2009

¡Siéntate y anda!

¡Siéntate y anda!

La Navidad es tiempo de solidaridad. Un slogan. Pero la solidaridad en mayúsculas está en el día a día. Diariamente las personas que tienen disminuidas sus capacidades físicas, psíquicas o sensoriales se enfrentan a barreras arquitectónicas y comportamientos incívicos. El 3 de diciembre es el Día Internacional de las personas con Discapacidad, en reconocimiento de los más de 37 millones de discapacitados que viven, sólo, en Europa.

Nuestra Constitución.

Basándose en el artículo 49 de nuestra Constitución, en el B.O.E. nº 103 de Abril de 1982 quedaron aprobados los “Derechos de los Discapacitados”. En él se dice, respecto a su movilidad y barreras arquitectónicas que…

La construcción, ampliación y reforma de los edificios de propiedad pública o privada, destinada a un uso que implique la concurrencia de público, así como… las vías públicas, parques y jardines, se efectuarán de forma tal que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos”.

“En los proyectos de viviendas de protección oficial y viviendas sociales, se programará un mínimo de un 3 por ciento con las ca
racterísticas constructivas suficientes para facilitar el acceso a los minusválidos…”

“…se adoptarán medidas técnicas en orden a la adaptación progresiva de los transportes públicos colectivos”.

“Los Ayuntamientos adoptarán las medidas adecuadas para facilitar el estacionamiento de los automóviles pertenecientes a los minusválidos…

Desde la silla…

Hagamos un ejercicio imaginario. Pensemos en nuestra rutina desde una silla de ruedas:

Tengo suerte, la silla cabe en el ascensor de mi bloque y hay una rampa de salida a la calle. Voy a comprar el pan, el periódico y algo de leche en el súper: los respectivos escalones de acceso no me lo permiten. He de cruzar la calle para desayunar en la cafetería de mi calle: un coche estacionado en el paso de cebra me impide llegar al único desnivel de la acera en toda la calle. Otro escalón para acceder a la cafetería. Gestiones en el Ayuntamiento: escalinata de acceso, no hay ascensor para acceder a la primera planta. Imposible llegar allí porque hay dos tramos de acera por donde no cabe la silla. Cojo el coche, la plaza de aparcamiento para minusválidos está ocupada. Necesito sacar dinero del cajero: imposible acceder al banco. Los cajeros exteriores, demasiado altos. De vuelta a casa, un coche aparcado encima de la acera a unos metros de mi portal… y así un largo etcétera de “gestos solidarios”.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La vida… no sigue igual.

La vida… no sigue igual.

1 de noviembre, Día de Todos los Santos… Todos hemos tenido que enfrentarnos a la muerte en algún momento de nuestra vida, bien por pérdida de un ser querido, bien por proximidad de quienes han vivido esta dura experiencia. Cuántas veces hemos querido acompañar a un familiar o amigo que ha perdido a un ser querido, y no sabemos cómo hacerlo.

Actitudes que no ayudan.

Evitar las frases hechas que no ayudan en nada: “tienes que olvidar”, “mejor así, dejó de sufrir”, “el tiempo todo lo cura”, “mantente fuerte por los niños”, “es voluntad de Dios”, “es ley de vida”… Lo que más necesitan al principio es hablar y llorar. No decirle que tiene que sobreponerse, ya lo hará en su tiempo. Si no sabes qué decir, no digas nada.

No le digas que le comprendes si no has pasado por una situación similar. No intentes buscar justificación a lo que ha ocurrido. No te empeñes en animarle o tranquilizarle, lo que necesita es que le escuches. No le quites importancia a lo que ha sucedido hablándole de lo que todavía le queda. No intentes hacerle ver las ventajas de una nueva etapa en su vida. No es el momento.

Qué hacer.

Dejar que se desahogue. Sentir y expresar el dolor, la tristeza. La rabia, el miedo… por la muerte de un ser querido, es el único camino que existe para cerrar y curar la herida por la pérdida, se sentirá aliviado/a y liberado/a. No le ayudas si intentas distraerle su dolor.

No temas nombrar y hablar de la persona fallecida por miedo a que se emocione. Si llora, no tienes que decir o hacer nada especial, lo que más necesita en esos momentos es tu presencia y afecto. No temas tu mismo llorar o emocionarte. Permitir que hable del ser querido que ha muerto todo el tiempo y todas las veces que lo necesite. Comparte con él/ella recuerdos de la persona fallecida (ver fotos, contar anécdotas…)

Mantener el contacto. Puede hacerse de muchas maneras. Una visita, tomar un café, dar un paseo, envia5r una carta o un e-mail. Una llamada telefónica puede romper su soledad y recordarle que no está solo/a, que alguien está pensando en él/ella. Las fiestas y aniversarios son momentos particularmente dolorosos en los que podemos hacer un esfuerzo especial para estar cerca de la persona en duelo.